Belleza

Toxina botulínica, Botox: el as bajo la manga para el bruxismo

Si bien se aconseja su aplicación en casos severos y crónicos, es una excelente alternativa para disminuir el dolor en tanto que se busca una solución definitiva.

¿Quién no se ha preguntado por qué razón le rechinan los dientes o cuál es la causa de ese dolor constante en su cara y mandíbula? Si bien el bruxismo puede generar síntomas variados, asociados muchas veces a dolores musculares en el rostro y desgaste dentario, sus causas son mucho más profundas y pueden ser apnea del sueño, estrés crónico, uso de ciertos medicamentos, reflujo gastroesofágico y ambientes poco favorables que alteran el sueño.

Rodrigo Silva, director clínico del Centro Nacional de Bruxismo, clínica especializada en bruxismo, dolor facial y trastornos temporomandibulares, explica que se presenta en etapa de vigilia y sueño. “Mientras los movimientos involuntarios en la noche son consecuencia de un mal dormir, siendo importante indagar en la calidad del sueño; en vigilia el bruxismo se presenta generalmente con movimientos de presión en dientes y musculatura de la cara, lo que ocurre muchas veces cuando se pierde la percepción del cuerpo”.

En el caso de los pacientes con bruxismo, los pasos a seguir son identificar qué malestares sienten y con cuánta frecuencia, realizar un tratamiento para disminuir las dolencias y buscar las principales causas. Silva dice que el dolor local se suele tratar con masoterapia, infiltraciones y planos de relajación, que redistribuyen las fuerzas de la masticación y el apriete dentario, entre otras cosas.

En casos severos, ¿qué hacer?

Los tratamientos que intentan disminuir el dolor en algunos casos son insuficientes, debido a que hay personas que sufren malestares crónicos, mucho más severos, donde las sesiones de masoterapia se multiplican y los planos de relajación ya no aguantan, desgastándose e, incluso, destruyéndose.

Es en estos casos es cuando se aplica la toxina botulínica como última medida, debido a su alto precio y por los riesgos asociados a una incorrecta intervención. “Se trata de una molécula que bloquea la comunicación entre el cerebro y el músculo, inhibiendo la terminación nerviosa. Pero el cuerpo es capaz de cicatrizar y generar nuevas terminaciones, entre cuatro y seis meses”, indica Silva.

Otro de los usos que se le da a la toxina es en caso estético, para bajar el volumen del músculo masticatorio que se encuentra hipertrofiado debido a los frecuentes movimientos que hacen quienes padecen bruxismo.

Consideraciones antes de su aplicación

“Este procedimiento de carácter ambulatorio debe ser realizado por un profesional preparado”, enfatiza Silva. Esto, “porque se aplica en lugares bien específicos y si no se inyecta correctamente se puede bloquear un nervio facial y generar una parálisis, que generalmente es transitoria pero afecta las expresiones completas del paciente”.

Hay que considerar, además, que su uso está restringido para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, así como personas que estén tomando ciertos medicamentos, que padezcan alergia a la proteína del huevo, o que tengan enfermedades degenerativas del sistema nervioso o una parálisis facial.

En busca de la solución

La gran ventaja del uso de la toxina es que mientras dura el efecto y el paciente está más tranquilo debido a la disminución del dolor, el especialista puede investigar la causa del bruxismo.

Silva concluye añadiendo que “la toxina botulínica es una muy buena herramienta para manejar el dolor y otras consecuencias del bruxismo, pero hay que considerar que es una solución parche que se debe volver a aplicar. Finalmente, se trata de un as bajo la manga para poder dar tiempo a la resolución del verdadero problema”.

Comentarios

Publicidad

Síguenos:

Publicidad