Sin lugar a dudas que muchos han escuchado hablar de la medicina antiage o estética, visto un comercial o algún médico experto hablando al respecto en la televisión.
En este contexto es que se entiende que hay técnicas que han tenido su origen en la medicina tradicional como es el caso del tratamiento conocido como Plasma Rico en Plaquetas (PRP), el que es un concentrado de plaquetas obtenido del plasma del propio paciente, conteniendo enormes reservas de proteínas. Además se define como un proceso autólogo producto de lo explicado anteriormente.
En medicina tradicional el (PRP) se utiliza de sobre manera en la recuperación de lesiones deportivas.
Sin embargo para quienes saben un poco en cuanto a esta materia se refiere, el Plasma Rico en Plaquetas se asocia inmediatamente al rejuvenecimiento cutáneo.
Por estos días, es un tratamiento que puede influir de una manera sumamente positiva en cuanto lograr un efecto de rejuvenecimiento en las personas.
No obstante en esta “batalla” contra el paso del tiempo, van apareciendo en el camino soluciones como estas que posibilitan mejorar la apariencia de la piel. Es a partir de los 30 años, como edad promedio, cuando comienzan a visualizarse los primeros signos del envejecimiento.
Bioestimulación
La bioestimulación se realiza con el Plasma Rico en Plaquetas en el sentido de apuntar a una prevención del envejecimiento cutáneo. También contribuye a drenar, desintoxicar, nutrir y equilibrar las células de la piel.
El (PRP) es un derivado de la sangre, exclusivo para cada persona y actúa estimulando la generación de colágeno, elastina y tejido epidérmico, cuyo resultado es una piel más tersa, luminosa y de mejor calidad.
Quizás una de las principales ventajas de la utilización de (PRP) es que siendo una sustancia biológica fabricada por el propio organismo no produce reacciones inmunológicas y tampoco presenta riesgo de una reacción alérgica.
Como siempre cabe recordar que los resultados e aprecian de forma casi inmediata y no hay ninguna contraindicación para el paciente.
Un poco de historia
EL (PRP), como se dijo más arriba, tuvo sus inicios en la medicina tradicional en 1994, cuando un grupo de médico cirujanos utilizó la adición de un adhesivo de fibrina autógena al hueso esponjoso durante la reconstrucción mandibular. Para esto apelaron a la separación de una muestra de sangre en sus componentes y emplearon la fracción plasmática como crioprecipitado. El resultado de esta intervención fue que observaron una consolidación ósea precoz. De forma posteriro otros médicos determinaron que su uso favorecía factores de crecimiento, y así hasta llegar el empleo del PRP en medicina estética.
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