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Andrea Inzunza terapeuta integral: “Sanar mirando hacia adentro”

Andrea Inzunza Terapeuta Integral

Desde muy joven, la terapeuta integral Andrea Inzunza sintió que percibía el mundo de una forma distinta, pues una sensibilidad especial -difícil de explicar, pero siempre presente- la acompañó mientras desarrollaba una carrera profesional tradicional.

De hecho, Andrea es Contadora Auditora de profesión y durante años trabajó en el área de Finanzas de grandes empresas multinacionales.

Sin embargo, con el tiempo esa vida comenzó a sentirse ajena y la hizo plantearse que “no quería jubilar detrás de un escritorio, estresada por los cierres de balance”, recuerda.

Dicha inquietud fue el punto de partida para iniciar un profundo proceso de formación en terapias integrales que incluyeron Reiki, Psicocirugía, Auriculoterapia, Flores de Bach, Reflexología Podal, Biodecodificación, Geometría Sagrada, Sanación Pránica y Constelaciones Familiares, entre otras disciplinas.

Actualmente, Andrea se dedica por completo a acompañar a personas en procesos de sanación emocional, mental y energética, integrando distintas herramientas desde una mirada consciente, ética y humana.

Cuando la experiencia se vuelve vocación

Mucho antes de conocer formalmente las terapias energéticas, Andrea ya había experimentado su capacidad de ayudar.

Incluso, hace más de 30 años, cuando su madre estaba gravemente enferma, le entregaba energía con sus manos de forma instintiva.

“Ella decía que se aliviaba, y eso me hacía muy feliz, porque sentía que podía sanar a otro”, comenta con el entusiasmo reflejado en su voz y mirada.

Años después, su propio proceso de salud marcaría un antes y un después. “El cáncer fue un maestro -explica-, pues me obligó a mirarme, a priorizarme, a pedir y aceptar ayuda, a decir que no”.

Claro que nunca vivió ese proceso como una lucha, sino como un camino necesario, especialmente cuando, tras recibir el alta médica y volver a su trabajo, fue despedida.

“Ahí entendí que algo más grande se estaba ordenando, así que dejé de resistirme y elegí este camino”, cuenta mientras en sus labios se esboza una gran sonrisa plena de fe, esperanza y alegría.

Energía sin fronteras

Entre las experiencias que más la impactaron, la terapeuta integral Andrea Inzunza recuerda una sesión de psicocirugía a distancia.

Una amiga desde Suecia le pidió ayuda para su bebé, que sufría una severa constipación sin diagnóstico médico claro.

“Hicimos la sesión esa misma noche -recuerda- y al día siguiente recibí un audio llorando de alegría, pues el bebé se había sanado completamente y nunca más volvió a tener el problema”.

“Fue impactante comprobar que la energía funciona igual, incluso con un océano de por medio”, afirma.

Enfoque integrador y consciente

Andrea define su trabajo como integrativo y asegura que el conocer varias disciplinas le permite acompañar mejor.

“La terapia es, finalmente, un viaje de autoconocimiento, de comprendernos para relacionarnos mejor con nosotros mismos y con el entorno”, asegura.

También aclara que la psicocirugía energética es una conexión profunda a nivel energético con el consultante, donde “se limpia y energiza el plano físico, emocional y mental, simulando un quirófano energético y rodeando al consultante de seres de luz y maestros espirituales”.

Quienes han trabajado con ella destacan su cercanía y disponibilidad, aunque, en sus palabras, no se trata de generar dependencia, sino de que la persona “adquiera herramientas y pueda avanzar por sí misma”.

La terapia en la práctica

Estas sesiones pueden realizarse de forma presencial o a distancia, aunque Andrea es clara para enfatizar que la terapia “no es magia”.

“El terapeuta hace un 50%. El otro 50% lo hace el consultante. Debe haber disposición a mirarse, a cuestionarse y a perder el miedo de observar las propias sombras”, enfatiza.

Entre los desafíos más frecuentes, identifica patrones y creencias adquiridas en la infancia que limitan la vida adulta. “Romperlos es doloroso, pero profundamente liberador”, agrega.

Además, explica que el trabajo terapéutico se sostiene siempre desde la ética, el respeto y la confidencialidad.

“Mis consultantes abren su alma. Me hablan de sus dolores, miedos y logros. Desde la empatía, muchas veces son también un espejo”.

Bienestar, equilibrio y autocuidado

Desde su experiencia, las terapias complementarias pueden apoyar otros procesos de bienestar emocional o psicológico.

“Son inocuas -indica-, porque no tienen efectos secundarios y ayudan a aliviar muchas dolencias. Además, permiten una conexión profunda con uno mismo, por eso son un complemento ideal de la medicina tradicional”.

En tal sentido, los cambios más comunes que observan sus consultantes son mejor descanso, disminución del dolor físico, mayor claridad mental, aumento de energía y una sensación de paz interior.

Como recomendación diaria, la terapeuta integral Andrea Inzunza invita a cuidar el equilibrio emocional tal como se cuida el cuerpo.

Esto implica poner límites, aprender a decir no, evitar lo que genera malestar, conectar con la naturaleza, agradecer a diario y dedicar al menos cinco minutos al día a uno mismo.

Por ello, su mensaje final es simple y profundo: “Pidan ayuda. A veces no se necesita una terapia, basta una conversación, una señal o una pausa. Y cuando sientan que no pueden solos, conozcan primero al terapeuta. El vínculo inicial es clave para que el proceso sea verdaderamente transformador.”

Quienes estén interesados en conocer y realizar esta terapias, pueden realizar consultas a través de la cuenta oficial de Instagram de la terapeuta integral Andrea Inzunza @terapias_andreainzunza, donde se puede coordinar el contacto por mensaje directo o WhatsApp.

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