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Rodrigo Caramori candidato bueno pero no weón

Rodrigo Caramori irrumpe en las redes sociales con su slogan “Bueno pero no Weón”

Soy nacido y criado en Conchalí y conozco cada calle y pasaje de la comuna. En mi infancia, adolescencia y parte de la adultez viví junto a mis padres, mi hermano y mi abuelo paterno.

Al comienzo vivimos en condiciones muy precarias; en una mediagua con techo de fonola y piso de tierra y como allegados.

Mi papá es mueblista y durante muchos años trabajó en diversos oficios del campo en lo que hoy es el sector de Pedro Fontova, hoy comuna de Huechuraba. También llegó a tener una vulcanización, lugar donde yo lo acompañaba por las tardes luego de asistir por las mañanas al colegio. Mi mamá, dueña de casa, se dedicaba a reparar ropa como costurera para nosotros y los vecinos que le pedían encargos.

Soy hijo de la educación pública, pues estudié en la escuela Andrés Bello López DN-114, que en la actualidad lleva el nombre de Alejandro Bernales, recordado General Director de Carabineros que murió trágicamente en un accidente en helicóptero en Panamá. Más adelante, en el Liceo de la Construcción Rafael Donoso Carrasco, más conocido como el “corta palos”, me titulé y egresé como Técnico en Mueblería.

Como muchos chilenos trabaje en distintas cosas. Fui encargado de una casa patronal, junior en una oficina, ayudante eléctrico, auxiliar de mueblería, entre otros menesteres.

Respecto a la educación superior, mi historial es de dulce y agraz. Estudié Trabajo Social en la Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB). Iba a clases por las mañanas y atendía un cyber café por las tardes y noches. Así juntaba dinero para pagar la mensualidad. Lamentablemente, se me presentaron algunos problemas que me obligaron a dejar la carrera. Sin embargo, no aflojé y realicé algunos emprendimientos. Uno de ellos fue el servicio de mueblería para empresas, pero como eran trabajos mayores y no tenía ni las maquinarias ni el capital para fabricarlas, decidí revender la mano de obra a las mueblerías más grandes y de ahí obtenía mis ganancias. Pura chispeza, como diría nuestro vecino Gary Medel.

Con esas lucas volví a retomar Trabajo Social, pero ahora en la Universidad Miguel de Cervantes. Todo iba bien hasta que nuevamente la economía me jugó una mala pasada, por lo que tuve que congelar. La frustración que sentí fue profunda, aunque desde el fondo de mi corazón sabía que iba a salir adelante.

En paralelo, me inicié como dirigente social en mi equipo de futbol del barrio “La Palmilla”, el Club Deportivo y Social Unión San Nicolás. Y nada menos que como presidente, para después ser director del Consejo Local de Deportes y secretario de la Asociación de Fútbol de Conchalí. A consecuencia de esto, se genera mi primer acercamiento con la política luego de apoyar al entonces presidente de la asociación en su candidatura a concejal por Conchalí. Fue en ese momento cuando me entusiasmé con el servicio público y entendí que si trabajaba duro conquistando corazones podía ayudar a construir un país mejor.

De esa manera me atreví a ser candidato a concejal en 2008 y 2012. Si bien no resulté electo, el aprendizaje adquirido fue tremendo. A tanto, que después de unos años de emprendimientos personales me la jugué a concho en la inscripción y fundación -a nivel nacional- del Partido Regionalista Independiente Demócrata (PRI).

Sin dinero ni recursos y solo con la voluntad y la convicción de que a nuestro país le faltaba un referente de centro y sin mochilas ideológicas de ningún tipo que represente genuinamente a los sectores populares y de ingresos medios, fue que comenzamos a reunir las firmas y voluntades de alrededor de 24 mil chilenos de Arica a Magallanes, convirtiendo al PRI en un partido con presencia en las 16 regiones del territorio nacional.

Como no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla, finalmente logré titularme de Administrador Publico y, además, concreté un viejo anhelo: ser dueño de un restorán en Conchalí, el “Billy Burkes”, nombre que tomé del local que conocí en Nueva Zelanda, país en el que estuve casi dos años y donde conocí un mundo muy distinto al nuestro en cuanto al funcionamiento de las instituciones, la administración estatal y el respeto que tienen por sus pueblos originarios.

Hoy ejerzo la presidencia nacional del PRI tras el triunfo que obtuvimos en las pasadas elecciones internas y mi sueño es transformar a esta joven colectividad, que está compuesta por personas de trabajo y esfuerzo, en una verdadera alternativa política a los partidos tradicionales.

La meta es lograr un mejor futuro para todos los ciudadanos, especialmente a los de mi comuna madre, y convertirme en el nuevo alcalde que otorgue desarrollo y principalmente dignidad a mis vecinos, para así decir con orgullo que somos de la comuna de Gary Medel, Zalo Reyes y de tantos otros próceres de nuestro querida Conchalí.

Acompáñame en este viaje.

RODRIGO CARAMORI

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